martes, 13 de diciembre de 2011

¿Qué quiere?

¿Por qué los señores creen que necesitan enamorarnos para luego pedir lo que de entrada quieren?
No sé si ese juego les guste a algunas adolescentes o a algunas adultas, aunque parece una cosa de 15 años, pero yo no tengo ganas de 3 meses de coqueteos para luego, jarta y cansada de tan intensos, poder decir francamente que creo que no quiero.
Así que digan de entrada lo que quieren, piensen bien de nosotras y sepan que no nos sentiremos ofendidas porque quieran comernos.
Al contrario, parte del problema de decir que no es que eso siempre es un halago... esa honestidad juega a su favor.
Aunque creo que en este caso diré que no quiero.

jueves, 13 de octubre de 2011

Un lugar en otro

Hace poco una amiga me preguntó si tengo cara de amante. Preguntó específicamente si será que los tipos me ven cara de amante y no de algo más serio. Sentí que me devolví al bachillerato donde la pregunta era ¿será que solo quieren un encarrete contigo?. Esa pregunta siempre me ha parecido machista. Nos pone, a las mujeres, en la situación de tener que esperar un hombre que quiera establecerse con nosotras y no en la situación particular en la que me siento que es que no conozco a nadie con quien quisiera establecerme.
Y sucede puntualmente ahora que parece que los tipos a los que atraigo están ya establecidos. Creo que por este lado venía la pregunta de mi amiga... ¿será que los tipos casados ven algo particular en mí que les informa que soy capaz de meterme con ellos a pesar de su condición? Creo que sí. Creo que mi manera de hablar y de comportarme, que no es que sea exagerada, ni vulgar, ni explícita, envía, sin embargo, un mensaje que no logro descifrar del todo, pero que hace ver cierta disposición, digamos flexible, ante la vida. Y creo que el mensaje que envío también es uno de tranquilidad: puedo ser una amante que no te pondrá en problemas.
¿Me molesta? Para nada. Me pregunto si será que no exijo, no demando, no quiero, una posición diferente en la vida de un hombre... pues no, no quiero presionar nada de eso, ni soy una mujer que espere que le den "su lugar", eso me parece tan tonto, tan de mujeres machistas de las que necesitan un tipo para ser felices. ¿Será que un hombre que me vea con esos ojos, no podrá verme como la madre de sus hijos? Es probable, ellos también son muy machistas y tal vez no quieran establecerse con alguien a quien ya le han puesto de antemano una etiqueta como la de "amante profesional" o algo así.
Así que seguiremos esperando un hombre sin estos complejos que quiera querer a una mujer sin estos complejos... traeremos otros complejos, los de la gente que se siente libre de prejuicios.
Tal vez nuestro complejo sea despreciar eso que es tan bonito: tener un lugar en la vida de otro.

jueves, 21 de julio de 2011

Un beso

Quiero un beso que me mire a los ojos, que me tome por el cuello y que me atraiga decidido hacia él. Un beso que abra la boca entera y se pegue a mis labios completos, que venga apasionado y lleno de ganas pero que no exagere en saliva ni en lengua ni en nada. Un beso que luego me mire y sonría, que lo haga primero a los ojos y que después me mire la boca y que quiera volver a ser.

martes, 28 de junio de 2011

Anticipación

No hay mejor momento en un beso que el espacio justo que lo precede.
Así como, tal vez, no haya mejor momento en una relación que cuando todavía no existe, cuando se está construyendo el enamoramiento, el gusto, la traga. Me dirán que me falta lo mejor, sí, claro... pero es que a esta expectación las relaciones no vuelven.
Como en el sexo justo antes de que llegue el orgasmo y lo que uno siente es venir la explosión...
A esas tres sensaciones me pasaría a vivir con gusto eternamente, si no fueran tan inconvenientes para la vida práctica porque demandan toda nuestra atención.
Me encantaría poder extender esos instantes. Pero siempre que desembocan en lo que tienen que desembocar me quedo pensando que me hubiera gustado que duraran un poco más... un poquito.
Tuve un novio con el que jugábamos al primer beso... yo no sé él que pensará pero a mí me mataba ese juego. Entonces éramos recién conocidos, entablábamos una charlita tonta de "y qué haces tú en la vida" y en el momento en el que a él le parecía, se lanzaba al "primer beso". Todas las veces yo me volvía a enamorar. Tonta enamorada de nada, de las mariposas renovadas.
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La última vez que di un beso en el que además de las ganas tenía involucrados sentimientos el tipo me mató con un preámbulo que no sé cuánto tiempo duró, ni soy capaz de recordar claramente qué fue todo lo que hizo. Estábamos de pie, abrazados, muy cerquita. Era claro que me iba a dar un beso, pero no se decidía a llegar a mi boca. No sé cuántas veces pasó por encima apenas rozándola, no sé. Sé que en algún momento sus manos me cogían toda la cara y sé que yo tenía los ojos cerrados. A pesar de eso tengo las imágenes de él moviéndose al rededor de mi boca como si los tuviera abiertos o no sé si los abrí, soy tramposa. Y por fin fue el beso. De ahí a que yo les diga que fue maravilloso o desastroso no significa nada para este post... lo mejor no fue eso.

Ese beso no le hace competencia al camino que recorrió.

martes, 14 de junio de 2011

Save it

La tranquilidad que me da saber que no hay nada que puedas hacer y la seguridad de saber que por eso no harás nada. Además de que seguramente ya no te quedan ganas de hacer nada y como notas, a mí tampoco me quedan ganas de que hagas nada.

Por eso nos quedan las formalidades.

Ahórratelas.

domingo, 12 de junio de 2011

No llames

Ya no llames, ya para qué.
No quiero una llamada en la que nos demos cuenta de que ya no queda nada.

- ¿Cómo has estado?
- Muy bien ¿y tú?
- También muy bien, trabajando mucho.
- Qué bueno, yo también he tenido mucho trabajo.

Me da terror algo así. Quiero pensar en nuestra última conversación en la que yo lloré y tú me consolaste hasta donde pudiste. Y no por el drama, sino por el cariño y el deseo latente en cada una de nuestras palabras... no quiero ahora una conversación tranquila que me hable de todo lo que ya no es, de la calma que los dos tenemos, del apremio que ya pasó, del motor que ya se apagó. No quiero.

Dijimos que sería para siempre bonito y eso ya lo sabemos, no hay necesidad de aclararnos que nuestro tiempo ha pasado y que ya no seremos... ¿para qué?

No, no hay necesidad de ser crueles con el recuerdo. Yo lo conservo lleno de deseo.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Entendidos

Yo no sé que pasó con la última ni con las demás. Jamás he preguntado aunque sé que hay otras. ¿Para qué voy a preguntar?. Él tampoco me pregunta por los demás. Creo que supone que veo a otras personas y aunque le he dicho que no es así, me parece intuir en la mirada que me devuelve que no me cree aunque tampoco me pregunta. No sé para qué le aclaro que no veo a nadie más en este momento. No debería aclarar esas cosas, no lo volveré a hacer. No hay necesidad y puede enviarse un mensaje perverso que termine por arruinar el arreglo que tenemos. Es un arreglo delicado.

Es una relación en la que aunque hay cariño y mucho, no hay acuerdo de exclusividad, ni promesas de fidelidad, ni deseo de poseer más allá del tiempo que nos permitimos juntos, tenemos la libertad de estar o no, de acuerdo solamente con la voluntad.

Y la voluntad ya nos ha arrastrado un buen rato... El amor debería permitir una libertad igual, una autonomía igual, una independencia igual y un compromiso igual. Sobre todo un compromiso igual, ese entendido de estar solamente cuando queramos estar... pero parece que el amor no es tan generoso.

Es una ironía, por supuesto.