miércoles, 20 de junio de 2012
Memorable
No sé por qué la historia de la escalera hace que todo sea más especial, más memorable. Por un lado está que me gusta hacer cosas que retan mis miedos, sobre todo esas, que tienen que ver con el equilibrio y la destreza. Por el otro, ver la cara de admiración de J. ya que no sabemos bien qué es capaz de hacer el otro; me recordó las veces que me ha dicho que manejo bien o que bailo bien. Me gusta que me admire esos talentos que en una vida de oficina como la que uno ha elegido y no de espía del mundo, o de gimnasta olímpica, solo se le notan cuando trata de entrar a una casa que se quedó cerrada, a través de una ventana abierta en un segundo piso, usando para eso una escalera demasiado larga para ser de verdad una ayuda que convirtió todo eso en un reto. Y, como consecuencia, en un logro. Un logro bonito ante un tipo perplejo. Memorable eso. Memorable luego, pero de eso sí no quiero hablar todavía aquí.
lunes, 4 de junio de 2012
Primeros auxilios
Nunca creí tener las fuerzas para confrontarme con esos sentimientos, pero una vez que empecé a escribir una carta que creí que no enviaría, me di cuenta de que no podría no enviarla.
Finalmente lo de J. y yo terminó. Como tenía que terminar: bien, bonito.
Con la seguridad de que no ha salido de mi vida y esperando que no lo haga, pero sí con la distancia necesaria que me prepare para otras cosas distintas, que son las que quiero, cosas más definitivas.
Es una medida preventiva, pero ya en este punto también caben unos pocos primeros auxilios.
Una cura en el corazón y un poquito de agua oxigenada para el alma, y ya está.
Finalmente lo de J. y yo terminó. Como tenía que terminar: bien, bonito.
Con la seguridad de que no ha salido de mi vida y esperando que no lo haga, pero sí con la distancia necesaria que me prepare para otras cosas distintas, que son las que quiero, cosas más definitivas.
Es una medida preventiva, pero ya en este punto también caben unos pocos primeros auxilios.
Una cura en el corazón y un poquito de agua oxigenada para el alma, y ya está.
lunes, 28 de mayo de 2012
Modos
No tengo ni idea cómo es que quiero a J.
Sé que lo quiero.
Una amiga me dijo con mucha seguridad que lo quiero como a un amigo. Y sí. Lo quiero como a un amigo. Un amigo con el que además me encanta tirar.
¿Cómo hace uno esa diferenciación entre el amor de amigos y el amor de... novios?
¿Habrá algún test que uno pueda llenar y concluir "eso es amor de novios" o "eso es amor de amigos"?
¿No será que el amor de amigos es el amor que uno debería sentir por el novio? O al menos, ¿no sería deseable que uno fuera amigo del novio? Aunque sé que no, que mucha gente tiene un vínculo distinto con el novio, menos íntimo, más de forma y que así funcionan bien muchas relaciones... No sé si serán relaciones que pretenden funcionar bien. Nunca he estado en nada así. Siempre he sido amiga de mis novios y pienso que esa es la única manera en que he sabido querer. Si existe una categoría superior, la desconozco.
Qué estupidez. Yo creo que amo a J.
Y creo que a los seres humanos nos da por clasificar cosas muy básicas en categorías muy estúpidas.
Al mismo tiempo me pregunto por qué me parece tan fácil encontrar la categoría amistad y la otra, la de novios, me parece tan forzada... creo que la correcta es amantes.
Entonces lo quiero como amigo y lo quiero como amante. Eso sí, con seguridad.
martes, 27 de marzo de 2012
Afectos íntimos
"Los afectos más íntimos hay que protegerlos con pudor, dejarlos incontaminados y enriquecidos en el fondo del corazón" Julio Roca Baena
Qué cantidad de tiempo ya. Casi 3 años. Y nunca he podido hablar de eso con mucha claridad. Es injusto porque es parte de mi felicidad.
Sin aspavientos, sin mucha alharaca, me gusta la fiesta en la que solo nosotros pasamos tan bueno. No creo que seamos tan extraordinarios, tan raros, no creo que estemos redefiniendo las reglas de nada, pero parece que solo nosotros dos lo entendemos.
jueves, 19 de enero de 2012
Todas
Estoy por pensar que TODAS somos lesbianas o muy lésbicas o algo así.
Anoche salí con dos buenas amigas. No nos veíamos hace mucho tiempo, el suficiente para tomar distancia de algunos prejuicios que creíamos compartidos. Resulta que las 3 hemos tenido experiencias de ese tipo. Nos narramos todos los deliciosos detalles. Una de ellas incluso tuvo su experiencia homosexual con una de las amigas que tenemos en común... qué cuento tan gordo. Compartimos datos y sacamos conclusiones. Somos heterosexuales...
Qué va... estoy por pensar que parte del maldito problema femenino de odiar a las congéneres tiene que ver con una carga sexual presente que siempre está ahí. Esa batallita de "mis tetas son más lindas que las tuyas" se dirime si tus tetas pueden ser mías aunque sea por un ratico. Y ya está.
Es como estar de pelea porque me gustas y me incomoda que me gustes... y es que si hay envidia es porque lo de las demás nos gustaría para nosotras. ¿Comprenden mi lógica?
Claro, siempre estarán esas mujeres que hacen cara de asco cuando les nombran una cuca... no les creo, creo que es miedo, a veces pánico... esas establecen una distancia diferente, parecida al desprecio...
No digo que seamos homosexuales todas, digo que negamos estas curiosidades y que me parece que parte de nuestra propia misoginia tiene que ver con este asunto.
Especulo... pero cómo es de bueno especular.
Anoche salí con dos buenas amigas. No nos veíamos hace mucho tiempo, el suficiente para tomar distancia de algunos prejuicios que creíamos compartidos. Resulta que las 3 hemos tenido experiencias de ese tipo. Nos narramos todos los deliciosos detalles. Una de ellas incluso tuvo su experiencia homosexual con una de las amigas que tenemos en común... qué cuento tan gordo. Compartimos datos y sacamos conclusiones. Somos heterosexuales...
Qué va... estoy por pensar que parte del maldito problema femenino de odiar a las congéneres tiene que ver con una carga sexual presente que siempre está ahí. Esa batallita de "mis tetas son más lindas que las tuyas" se dirime si tus tetas pueden ser mías aunque sea por un ratico. Y ya está.
Es como estar de pelea porque me gustas y me incomoda que me gustes... y es que si hay envidia es porque lo de las demás nos gustaría para nosotras. ¿Comprenden mi lógica?
Claro, siempre estarán esas mujeres que hacen cara de asco cuando les nombran una cuca... no les creo, creo que es miedo, a veces pánico... esas establecen una distancia diferente, parecida al desprecio...
No digo que seamos homosexuales todas, digo que negamos estas curiosidades y que me parece que parte de nuestra propia misoginia tiene que ver con este asunto.
Especulo... pero cómo es de bueno especular.
lunes, 9 de enero de 2012
Tal vez nunca
Llegaremos a ser posibles y no lo seremos nunca debido a la culpa que cargas por habernos permitido un fin de semana... vaya forma de arruinar un buen recuerdo.
martes, 13 de diciembre de 2011
¿Qué quiere?
¿Por qué los señores creen que necesitan enamorarnos para luego pedir lo que de entrada quieren?
No sé si ese juego les guste a algunas adolescentes o a algunas adultas, aunque parece una cosa de 15 años, pero yo no tengo ganas de 3 meses de coqueteos para luego, jarta y cansada de tan intensos, poder decir francamente que creo que no quiero.
Así que digan de entrada lo que quieren, piensen bien de nosotras y sepan que no nos sentiremos ofendidas porque quieran comernos.
Al contrario, parte del problema de decir que no es que eso siempre es un halago... esa honestidad juega a su favor.
Aunque creo que en este caso diré que no quiero.
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